Educación y comunidad

Pienso que la educación es una experiencia muy comunitaria, quizás porque lo que ocurre dentro de una sala de clases es sumamente formativo para una persona. La sala de clases es un espacio donde el aprendizaje de una materia es compartido con otros, los compañero, y se hace bajo la autoridad de un profesores.

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Pero es también un lugar en el que todos los alumnos están en una misma situación (la de querer aprender algo que no saben). Una sala de clases, entonces, implica una relación comunitaria: con el profesor, que posee autoridad, porque sabe lo que el alumno no conoce; y con los compañeros, que ignoran lo mismo que el otro estudiante que está a su lado. De ahí que, a mi juicio, la enseñanza sea un momento habitualmente comunitario: se aprende de otro y con otros; no sin ese otro y no contra otros. Incluso, quien aprende solo, aspira naturalmente a compartir su saber, pues casi nadie estudia únicamente para sí mismo.

En este trabajo en comunidad entre el maestro y los alumnos, la responsabilidad sobre un profesor es mucha, pero vale la pena. Un gran educador es quien, al enseñar una materia, halla una hermosa excusa para mostrar al estudiante un sentido de la vida, de la verdad y del bien.

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